Patagonia Andina Austral


La Patagonia Andina Austral es aún hoy, una tierra virgen y poco explorada, donde las fuerzas de la Naturaleza se hacen sentir con todo rigor.

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Cómo es la Patagonia...

Fríos intensos y fuertes vientos la convierten en una región hostil, que desafía continuamente al Hombre en su intento de habitarla. De belleza imponente, ofrece una serie de escenarios naturales únicos en el mundo, desde el Hielo Patagónico, los impresionantes macizos del Fitz Roy, Torre y Paine o los Glaciares Moreno y Upsala, entre otros.
Conocer el extremo Sur de la Patagonia, significa ver el Planeta Tierra tal cual era hace aproximadamente 10.000 años, sobre el fin de la última Era Glacial; como si el tiempo se hubiera detenido.

La región se caracteriza por su inmensa meseta cubierta de vegetación esteparia que se extiende desde la costa del Océano Atlántico hasta el pie de la Cordillera de los Andes.
Esta estepa de pastos duros y escasos arbustos tiene una precipitación media anual inferior a los 200 mm., que cae mayormente en otoño e invierno bajo forma de nieve. En verano es permanentemente barrida por los fuertes vientos del Oeste que tras dejar su humedad en las montañas, continúan fríos y secos sobre ella. Al Oeste, abruptamente, la cordillera se eleva vertiginosamente sobre la estepa, con montañas de formas más afiladas y agudas que las de la zona Norte de la Patagonia, debido a que por ser más reciente el retiro de los glaciares, la erosión no ha sido tan marcada. Detrás de las montañas, el Océano Pacífico, con su Centro de Alta Presión, es un continuo emisor de vientos. La estepa al calentarse en verano actúa como centro de baja presión atrayendo estos vientos, que vienen fríos y cargados de humedad, y al chocar con las cadenas montañosas se elevan rápidamente, condensan y precipitan en forma de nieve.

La intensidad de este fenómeno deja que aun hoy podamos ser testigos de una pequeña reliquia de las grandes glaciaciones: el "Hielo Patagónico Sur o Hielo Continental Patagónico", que se alimenta con los 5000 mm. de precipitación que caen en la parte central de su cuenca, casi en su totalidad en forma de nieve. De este Campo de Hielo descienden a ambos lados de la Cordillera los grandes Glaciares que son uno de los atractivos turísticos más importantes del mundo, y que desaguan en los fiordos chilenos por el Oeste y a los grandes lagos Argentinos por el Este. Entre ellos el Glaciar Moreno es reconocido mundialmente por el fenómeno de cierre y ruptura que produjo irregularmente a lo largo de este siglo, así como los Glaciares Upsala y Viedma se encuentran entre los más grandes que descienden del Campo de Hielo del lado Argentino. En Chile, los Glaciares San Rafael, Pío XI, Jorge Montt, Grey y Tyndall figuran entre los más importantes y conocidos.

La Cordillera de los Andes presenta en esta zona algunos de los Macizos graníticos más espectaculares del mundo: el Macizo del Fitz Roy (3441 m), el Grupo del Cerro Torre (3128 m) y el Macizo del Paine (3050 m). Sus paredes verticales y su clima inhóspito y continuamente inestable han convertido estas montañas en el sueño de los escaladores más destacados del planeta. Así es que el Fitz Roy fue escalado por primera vez recién en el año 1952 por un grupo de franceses liderado por Lionel Terray y el Torre recién en 1959 por el italiano Cesare Maestri y el austriaco Tony Egger, el segundo muerto por una avalancha durante el descenso.

En lo que a vegetación se refiere la estepa está cubierta de pastos duros (coirones), los faldeos montañosos se hallan poblados de bosques de Lengas y Ñires (de hoja caduca) y Coihue de Magallanes o Guindo (siempre verde) en las partes más húmedas. También podemos encontrar en esta zona, ejemplares de canelos. El Leñadura y el Ciprés de las Guaitecas (hoy casi desaparecido) constituían especies numerosas antes de la introducción del ganado en la región. Además de coirones como planta predominante, encontramos también en la estepa arbustos como el Calafate (de flores amarillas y frutos comestibles violetas), Mata Negra y a medida que avanzamos hacia el Oeste aparecen el Neneo, la Mata Guanaco, Paramela, Romerillo y como flores frecuentes en la estepa, la Topa - topa (zapatito de la virgen). Ya en el bosque de transición y auténtico bosque Magallánico aparecen nuevos arbustos como la Chaura, Siete Camisas, Fuchsia Magallánica o Chilco y dándole al lugar alegre colorido aparecen las Anémonas, Arvejillas y distintos tipos de Orquídeas.

La fauna de la estepa está dominada por el Guanaco y el Choique (Ñandú petiso), Zorros, Zorrinos y Piches (peludos). En la montaña, el Puma es una presencia invisible pero numerosa, cuyas huellas se ven comúnmente pero que es difícil de ver "en persona", y el Huemul, ciervo autóctono en grave peligro de extinción debido a la expansión de las actividades humanas a su hábitat natural, es casi imposible de ver. Desaparecen en los bosques el Guanaco y el Choique pero permanecen los Zorros y Zorrinos.
Si bien es también difícil de ver, los Gatos Monteses se hallan presentes en la fauna de bosque. La Liebre europea, introducida a principios de siglo, es plaga. Entre las Aves, el Cóndor y el Águila Mora son una presencia común sobrevolando tanto el bosque como la estepa. El Carancho y el Chimango (éste en la estepa) también son comunes.
El Carpintero Magallánico (negro de cabeza roja el macho, toda negra la hembra) es uno de los más representativos habitantes del bosque, junto con el Zorzal Patagónico. También en el bosque es común escuchar el grito de las Cachañas o Cotorras Australes, que a menudo se dejan ver con su colorido plumaje. Halcones, Teros, Cisnes de Cuello Negro, Flamencos, Patos, Macáes, Cauquenes, Bandurrias y Gallaretas son habitantes conocidos de los ambientes acuáticos.

Los restos de Bosques Petrificados y la presencia de fósiles marinos (Amonites y Belemnites) es un claro indicio de dos de los hitos geológicos de la Patagonia. El primero era la presencia de bosques que cubrían la zona bajo clima moderado antes del proceso de orogénesis que creó la Cordillera de los Andes y que modificó sustancialmente el clima, al retener la humedad de los vientos del Oeste.
La intensa actividad volcánica que hubo en la zona en esa época fue la responsable de la petrificación de los bosques, cuyos restos más representativos se hallan en el Monumento Natural Bosques Petrificados vecino a la localidad de Jaramillo, al NE de la Provincia de Santa Cruz. El segundo hito fueron las dos grandes intrusiones marinas. Estas aguas ingresaron desde el Pacífico invadiendo el lugar que luego ocuparía la cordillera, hasta ese momento inexistente. Estas intrusiones compactaron las espesas capas de cenizas volcánicas que se habían depositado en la región, dando origen a las tobas, y depositaron sobre ellas capas de fósiles que hoy se pueden apreciar en muchos lugares de la Patagonia. La elevación de la Cordillera le cerró las puertas a una nueva intrusión marina.

Las grandes glaciaciones que cubrieron la región determinando su paisaje posterior son procesos mucho más recientes, entre 10.000 años y 3,5 millones de años, siendo la última glaciación muy reciente, alcanzando su apogeo sólo 18.000 años atrás y comenzando su retroceso aproximadamente 10.000 años atrás. En esta época los Hielos cubrían casi todo el Sur de la Patagonia (cubrían por completo la Tierra del Fuego y la parte Sur del continente, y se extendían hasta unos 100 Km. al Este de los Grandes Lagos que hoy cubren la estepa al pie de las montañas.
El Hielo Patagónico es el vestigio de lo que fue el extenso Campo de Hielo que cubrió la región. Hoy en día es la tercera masa glaciar del Planeta, luego de Antártida y los Campos de Hielo de Groenlandia, y como tal una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo.

Aproximadamente hace unos 10.000 años se registran, asimismo, los primeros indicios de poblamiento humano en la Patagonia.
Las pinturas rupestres esparcidas a lo largo y ancho de la región, de las cuales las del Valle del Río Pinturas (Cueva de las Manos) son las más representativas, son un indicio definitivo de los antiguos habitantes de estas tierras.
Antes de mediados del Siglo pasado, los primeros exploradores blancos llegaron a esta zona, dando comienzo al lento pero continuo asentamiento del Hombre occidental que le ha dado a la región su fisonomía actual.

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